Dos días antes de Navidad, bajé a la cocina y descubrí que mis padres ya habían preparado mi maleta para echarme de casa. Ellos cenarían bajo un techo caliente; yo tenía 22 € y ningún lugar adonde ir. “Estás desesperada”, dijo mi madre. No discutí: me fui y, a la mañana siguiente, entregué al banco una tarjeta de mi abuelo. El director palideció al abrir la cuenta

PARTE 1

La noche del 23 de diciembre, Lucía Serrano descubrió que sus padres ya habían hecho la maleta con la que pensaban echarla de casa antes siquiera de llamarla a la cocina.

Tenía 32 años y llevaba 7 meses viviendo de nuevo en el piso familiar de Zaragoza, después de una ruptura que la había dejado sin vivienda estable y con los ahorros casi agotados. Durante ese tiempo había enlazado 2 trabajos: por las mañanas atendía en una papelería y varias tardes a la semana hacía tareas administrativas para