Guardé el sobre de Renata dentro de mi bolsa y no volví a abrir la libreta hasta llegar al despacho de Daniela Arce. Su oficina estaba en un edificio pequeño de avenida Vallarta, sin mármol ni recepcionistas uniformadas. Le conté lo de la cena, los años de insultos y la manera en que Héctor hablaba del dinero como si yo hubiera vivido de su caridad. Daniela no hizo gestos de sorpresa. —Primero necesito saber bajo qué régimen se casaron. —Sociedad conyugal. —¿La casa se compró durante el matrimonio? —Sí. Hace
**Mi esposo me gritó “cállate, tonta” frente a nuestros mejores amigos; yo doblé la servilleta y me fui sin discutir, pero al día siguiente abrí una cuenta secreta y empecé a ordenar 15 años de papeles que él jamás leyó** :chatgpt-content-referenc