Mi voz temblaba… —¿Karl?
Él negó con la cabeza lentamente. —No. No exactamente.
Me recargué en el asiento, tratando de respirar. El autobús seguía su ruta, indiferente a mi mundo que se acababa de romper otra vez.
—Mi nombre es Daniel —dijo en voz baja—. Soy el hermano gemelo de Karl.
El autobús dio una curva. Las luces de la carretera pasaron por su rostro. Era Karl. Exactamente Karl. Mismos ojos. Misma mandíbula. Misma forma de inclinar la cabeza.
—¿Gemelo? —susurré—. Karl nunca me habló de un gemelo.
Daniel apretó