“Tengo 68 años… y sí, todavía quería sentirme amada. Pero estuve a punto de entregar los últimos años de mi vida a un mentiroso…”

atrás para mi primera cena con mi esposo.

Me puse mi vestido más bonito.

Me arreglé el cabello.

Me puse un poco de perfume.

Mi corazón latía con fuerza.