Me desperté en nuestro hotel de Tailandia y descubrí que mi esposo y mi suegra se habían llevado a mi hija. También se llevaron mi teléfono y mi pasaporte y cancelaron mi vuelo de regreso. Sobre la mesa, mi esposo dejó una nota: —Arréglatelas tú sola.

Rodrigo.

A las 8:19 había abierto una carpeta llamada ESTRUCTURA ACCIONARIA.

A las 8:27 había descargado 3 documentos.

Uno era el convenio de socios.

Otro contenía mis certificados accionarios.

El tercero era un poder limitado que había firmado 2 años antes para que Rodrigo pudiera representarme únicamente durante una negociación comercial.

—Ese poder expiró hace 14 meses —dije.

—Él acaba de descargarlo.

Entonces entendí.

Abandonarme en Tailandia no era el final.

Era el principio.

Querían que yo estuviera incomunicada mientras Rodrigo regresaba a México y trataba de tomar