despacho jurídico de la empresa.
Decía que yo había decidido retirarme temporalmente por una crisis emocional.
Adjuntaba documentos para reorganizar la administración.
Y pedía una junta extraordinaria para el día siguiente.
Me quedé mirando la pantalla.
Rodrigo no solo estaba tratando de robarme la empresa.
Estaba construyendo una historia en la que yo había desaparecido voluntariamente.
Esteban deslizó otro archivo hacia mí.
—Hay una reunión programada mañana a las 11:00.
—¿Con quién?
—Los socios, la directora financiera y Rodrigo.
—Cancélala.
—No.
Levanté la mirada.
Por primera vez desde que