un vuelo con conexión en Tokio rumbo a Ciudad de México.
Mi reservación había sido cancelada la tarde anterior.
—¿Quién la canceló?
Hubo un silencio.
—Se hizo desde el número de contacto registrado en su reservación.
Mi número.
Rodrigo tenía mi teléfono.
Colgué.
Aquello ya no era una pelea matrimonial.
Habían planeado todo.
Habían esperado a que yo durmiera.
Habían tomado mi teléfono, mi pasaporte y a Sofía.
Y habían eliminado mi vuelo antes siquiera de abandonar el hotel.
Regresé a la habitación temblando.
No tenía identificación.
No tenía acceso