Salgado.
Había sido director regional de seguridad en la firma donde trabajé antes de fundar mi empresa.
—No intentes entrar a tus cuentas —me ordenó—. Si Rodrigo tiene tu teléfono, quiero que crea que todavía controla tus accesos.
—Tiene a Sofía.
—Lo sé. Estamos documentando todo.
En menos de 40 minutos, el hotel había preservado las grabaciones de seguridad.
En una cámara del pasillo aparecía Rodrigo entrando a nuestra habitación a las 4:31.
En otra se le veía salir con mi bolso.
Las cámaras de recepción mostraban a Beatriz