Las puertas del salón se abrieron mientras Julián todavía sonreía frente a una fila de fotógrafos.
Vi el momento exacto en que me reconoció.
Primero frunció el ceño.
Después miró al coordinador de seguridad que caminaba a mi lado.
Finalmente vio a Verónica Robles, 3 consejeros y al representante del fideicomiso acercándose para recibirme.
La sonrisa se le borró.
Isabella me observó de arriba abajo.
—¿Ella qué hace aquí? —susurró.
Julián se adelantó.
—Elena, te dije que…
Verónica lo interrumpió.
—Buenas noches, presidenta.
Julián se quedó inmóvil.
No hubo aplausos