frente.
—Porque Julián me presentó un correo del comité de expansión autorizándolo.
—Ese comité no existe.
Levantó la vista.
—Ahora lo sé.
Puso su computadora sobre la mesa.
—Pero yo recibí esto.
Era un correo reenviado desde la cuenta de Julián. Incluía un PDF con una supuesta resolución firmada por 3 miembros del consejo.
Reconocí inmediatamente mi nombre.
Mi firma aparecía debajo.
El problema era que yo jamás había firmado ese documento.
—Preserva el archivo original —dije.
—Ya lo hice.
—¿Quién te lo envió?
—Julián.
Sentí un golpe seco en