normales que parecían.
“Divide la factura.”
“Que Andrés no haga preguntas.”
“Lo de Isabella mételo por BH.”
“Después lo compensamos con expansión.”
Todo tenía fechas que coincidían con las transferencias.
Esa tarde llamé a Julián.
—Necesitamos hablar.
—Por fin.
—Mañana a las 10. En las oficinas de la empresa. Con nuestros abogados.
—No voy a discutir mi matrimonio delante de abogados.
—Ya no estamos discutiendo nuestro matrimonio.
Hubo silencio.
—¿Qué hizo Mauricio?
Aquella pregunta confirmó que estaba preocupado por la persona correcta.
—Mañana.
Colgué.
Antes de la reunión hice 3