cosas.
Primero, entregué al comité de auditoría el expediente completo para que decidiera los pasos corporativos.
Segundo, pedí asesoría penal independiente sobre la posible falsificación de documentos y administración fraudulenta. Me explicaron que correspondía presentar una denuncia ante el Ministerio Público con los elementos disponibles, no esperar que alguien fuera esposado en una sala de juntas.
Tercero, llamé a una abogada familiar.
No porque quisiera usar mi dinero para castigar a Julián.
Sino porque finalmente acepté que nuestro matrimonio también debía terminar.
Al día siguiente, él llegó con el mismo