Mi esposo me eliminó de la lista de invitados de la gala de su empresa y dijo: “Eres demasiado sencilla para estar con gente importante”. No discutí; guardé el mensaje y revisé los documentos de una inversión de 420 millones de pesos. Esa noche llegó acompañado de otra mujer, sin imaginar que la verdadera dueña del grupo que sostenía su imperio estaba a punto de entrar.

traje oscuro que había usado en entrevistas donde contaba la historia del “empresario que empezó desde cero”.

Se sentó frente a mí.

—¿Qué quieres?

Deslicé una carpeta.

—Quiero que leas.

Primero vio las transferencias.

Después los correos.

Luego el peritaje de mi firma.

Finalmente los mensajes de Mauricio.

Su mandíbula se tensó.

—Ese idiota está intentando salvarse.

—Puede ser. Por eso no estoy dependiendo solo de su palabra.

—Yo nunca me robé 14 millones.

—No dije que te llevaras todo.

—Entonces ¿qué estás diciendo?

—Que autorizaste pagos sin respaldo, utilizaste