que Isabella había presentado el departamento como un espacio futuro para reuniones en Estados Unidos.
Entonces uno de los consejeros hizo la pregunta más sencilla de toda la mañana.
—¿Por qué el contrato de compra aparece a nombre de ella y no de la compañía?
Julián bajó la mirada.
Nadie necesitó gritar.
Al terminar la exposición, el consejo votó.
Se aprobó revocar a Julián como director general por pérdida de confianza y por incumplimiento de sus deberes frente a operaciones con conflicto de interés, sujeto a las formalidades corporativas correspondientes.