Mi esposo me eliminó de la lista de invitados de la gala de su empresa y dijo: “Eres demasiado sencilla para estar con gente importante”. No discutí; guardé el mensaje y revisé los documentos de una inversión de 420 millones de pesos. Esa noche llegó acompañado de otra mujer, sin imaginar que la verdadera dueña del grupo que sostenía su imperio estaba a punto de entrar.

subí al estudio y cerré con llave.

Detrás de una hilera de libros había una pequeña caja fuerte. Saqué una computadora que Julián jamás había visto y conecté una llave criptográfica.

En la pantalla apareció un nombre que él conocía demasiado bien.

Lumbre Capital.

6 años antes, cuando Salgado Infraestructura estaba ahogada en deudas, Lumbre había inyectado 420 millones de pesos mediante una sociedad y un fideicomiso bancario.

Julián siempre presumía que había convencido “a un grupo de inversionistas difíciles”.

Nunca se molestó en preguntar quién había fundado ese grupo.