paradójica de inquietud y agitación.
Exactamente lo que aparecía en los videos.
Lucía estaba sentada en la camilla cuando la enfermera salió.
—Papá…
—¿Sí?
—¿Estoy enferma?
Me senté junto a ella.
—No.
—Entonces, ¿por qué me sentía así?
Tomé sus manos.
—Porque alguien puso algo en tu bebida que no debía estar ahí.
Sus ojos se llenaron de miedo.
—¿Marta va a decirte que estoy mintiendo?
Aquella pregunta me dolió más que cualquier documento.
—Nunca más tendrás que convencerme de nada. Estoy aquí. Te escuché. Y te creo.
Lucía bajó