aquella historia trataba de una casa de 120 millones de pesos, un fideicomiso y 2 personas que habían entrado en nuestras vidas buscando dinero.
Pero no.
Todo había empezado con una niña de 6 años abrazando a su padre junto a una puerta.
—Papá, no te vayas hoy.
Y todo cambió porque aquella mañana decidí escucharla.