vida durante el último año.
Ella sonrió.
—Algunas verdades llegan tarde. Lo importante es lo que hacemos después de conocerlas.
No mencionó mi nombre.
No habló de mi madre.
No utilizó a nuestros hijos para castigar a nadie.
Yo seguía peleando con una pieza azul cuando Clara se subió sobre mi espalda.
—Papá, esa va del otro lado.
Me quedé completamente quieto.
Ella señaló la pista.
—Papá, ahí.
Elena acababa de entrar usando la llave que le había dado para recoger a los niños.
Escuchó la palabra.
Nuestros ojos se