Regresé temprano a casa después de una reunión y vi a mi exesposa en televisión junto a 4 niños de 5 años. Uno tenía mi hoyuelo y otra tenía mis mismos ojos. Yo la había dejado creyendo que nunca podría ser madre, mientras ella los había criado sola. —No ibas a arruinar tu vida por ella —dijo mi madre. Horas después encontré kara un antiguo mensaje de mi bufete que revelaba quién había impedido que Elena me dijera que estaba embarazada kara.

una carpeta pegada al pecho.

Me vio.

No pareció sorprendida.

—Te vi en televisión —dije.

—Me imaginé.

—Necesito saber algo.

Su expresión cambió.

—¿Ahora necesitas saber?

—Elena…

—Te fuiste porque querías hijos. Ahora ves 4 y apareces en mi oficina como si yo te debiera una explicación.

Sentí que cada palabra me atravesaba.

—¿Son míos?

Elena apretó la mandíbula.

—La pregunta importante no es esa.

—Entonces dime cuál es.

Se acercó un paso.

—¿Qué vas a hacer cuando descubras la respuesta?

La miré sin saber qué decir.

—¿Por qué nunca