me dio ningún sobre.
Elena sostuvo mi mirada.
—Eso ya lo sé.
—¿Qué quieres decir?
—Que Beatriz sabía perfectamente para quién era.
Subió al auto.
Yo me quedé en la banqueta.
Por primera vez en casi 6 años, entendí que quizá Elena no había desaparecido de mi vida.
Quizá alguien la había borrado.
Y sabía exactamente dónde empezar a buscar.
Parte 2: Esa misma noche fui a casa de mi madre.
Beatriz estaba tomando té en la sala cuando dejé las llaves sobre la mesa.
—¿Elena vino aquí embarazada?
La