mi casa y terminó enfrentando un proceso penal por los documentos falsificados y el manejo de mis cuentas.
Paula dejó de hablar con él.
Después dejó de hablar con Óscar.
Beatriz me llamó 23 veces durante la primera semana.
Nunca contesté.
Yo tampoco salí completamente ilesa.
Perdí millones.
Perdí años.
Y durante meses despertaba sobresaltada cuando escuchaba una puerta o una copa chocando contra otra.
Pero conservé algo que ellos habían dado por sentado.
Mi casa.
Mi trabajo.
Y mi derecho a decidir qué hacer con mi propia vida.
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