Una madre soltera llegó agotada a un hotel cargando a su hija de 6 años dormida. El recepcionista miró su ropa y le dijo: —Quizá debería buscar un hotel más barato. Ella no discutió. Solo pidió hablar con el gerente. Minutos después, cuando descubrieron que el hotel era suyo, ya era demasiado tarde.

No sabíamos que ya había llegado.

Detrás del mostrador, Sebastián dejó caer un bolígrafo.

Bruno palideció.

Y entonces Arturo hizo la pregunta que terminó de destruir cualquier esperanza que tuvieran de salir de aquello fácilmente.

—¿Qué pasó aquí?

Parte 3

Miré a Lucía.

Seguía dormida.

No había escuchado nada.

Eso era lo único que me importaba en ese momento.

—Primero baja la voz, Arturo.

Él asintió inmediatamente.

—Claro.

—Mi hija lleva casi todo el día viajando.

Arturo tomó mi mochila.

—Déjeme ayudarla.

—Después.

Señalé el mostrador.

—Tenemos un problema.

Arturo