observó a Sebastián y Bruno.
Los 2 parecían querer desaparecer detrás de las computadoras.
—¿Qué tipo de problema?
—Cuando llegué, Sebastián me recomendó buscar un hotel más barato.
Sebastián abrió la boca.
—Señora Vázquez, yo…
Levanté una mano.
—Todavía no termino.
Guardó silencio.
—Bruno dijo que insistir no haría aparecer mágicamente una suite de lujo.
Arturo apretó la mandíbula.
—Además —continué—, ninguno quiso revisar correctamente una reservación que estaba confirmada desde hace 2 semanas.
Bruno respiró hondo.
—Fue un error del sistema.
—No.
Lo miré.
—El sistema funcionaba.
Bruno bajó