algunas teclas con evidente molestia.
Pasaron 4 segundos.
Luego dejó de respirar por un instante.
Su rostro perdió el color.
—Aquí está.
Bruno se acercó.
Sebastián tragó saliva.
—Suite 904. Reservación corporativa confirmada hace 2 semanas.
Nadie dijo nada.
Yo acomodé a mi hija contra mi hombro.
Y pensé que quizá acababa de descubrir un problema mucho más grande que una reservación perdida.
Parte 2: Lupita miró las rosas.
—Están muy bonitas, señora. Aunque el viaje las dejó un poquito lastimadas.
Bajé la mirada hacia el ramo.
—Son para mi