Una madre soltera llegó agotada a un hotel cargando a su hija de 6 años dormida. El recepcionista miró su ropa y le dijo: —Quizá debería buscar un hotel más barato. Ella no discutió. Solo pidió hablar con el gerente. Minutos después, cuando descubrieron que el hotel era suyo, ya era demasiado tarde.

me miró a mí.

Dejó las toallas sobre un carrito.

—¿Todo está bien, señora?

—Parece que mi reservación no está en el sistema.

Lupita volteó hacia Sebastián.

—¿Revisaste el bloque corporativo?

—Ya revisé.

—¿También la segunda pestaña? A veces las reservaciones ejecutivas tardan en aparecer en la pantalla principal.

Bruno chasqueó la lengua.

—Lupita, regresa a tu piso. Esto no es asunto tuyo.

Ella no se movió.

—No es mi departamento. Pero una mamá cargando a una niña dormida sí es asunto mío si nadie la está ayudando.

Sebastián golpeó