El juez le pidió elegir entre su mamá sin dinero y su papá millonario, pero el niño levantó un celular viejo y dejó al juzgado sin respirar

preocupes. Mañana la dejo sin los niños. Después de eso, Marisol no va a tener ni fuerzas para pelear. Le voy a demostrar que sin mí no es nadie.

Una mujer se rió al otro lado.

—¿Y si el niño habla?

Ricardo soltó una carcajada.

—¿Mateo? Ese chamaco me tiene miedo. Además, ya sabe que si abre la boca, su mamá paga.

La sala se quedó muda.

Marisol sintió que algo se le rompía, no por escuchar el nombre de otra mujer, sino por confirmar que sus hijos habían vivido