El juez le pidió elegir entre su mamá sin dinero y su papá millonario, pero el niño levantó un celular viejo y dejó al juzgado sin respirar

ordenó detener el video.

Mateo lloraba en silencio.

Marisol no sabía si abrazarlo o pedirle perdón de rodillas.

Su hijo había grabado eso escondido.

Con miedo.

Con 9 años.

Mientras ella creía que lo estaba protegiendo, él también la estaba protegiendo a ella.

Ricardo se levantó otra vez.

—¡Es una trampa! Ese niño fue manipulado. Marisol siempre ha sido buena para dar lástima. Neta, esto es ridículo.

Entonces Mateo sacó otra cosa de la mochila.

Una libreta escolar de pasta verde.

Las esquinas estaban dobladas.

—También escribí fechas.

El juez