El juez le pidió elegir entre su mamá sin dinero y su papá millonario, pero el niño levantó un celular viejo y dejó al juzgado sin respirar

yo la guardé.

Ricardo se levantó de golpe.

—¡Dame ese celular, mocoso!

El guardia dio un paso hacia él.

Sofía soltó un grito chiquito.

Marisol se quedó inmóvil.

Porque entendió, demasiado tarde, que su hijo de 9 años había estado cargando una bomba en silencio.

PARTE 2

El juez miró a Ricardo con dureza.

—Se sienta ahora mismo.

Ricardo abrió la boca para protestar, pero el guardia ya estaba junto a la mesa.

Se sentó.

Por primera vez desde que entró al juzgado, ya no parecía millonario.

Parecía descubierto.

El