El juez le pidió elegir entre su mamá sin dinero y su papá millonario, pero el niño levantó un celular viejo y dejó al juzgado sin respirar

la boca.

Sofía bajó de la silla y corrió hacia ella.

Marisol la abrazó como si alguien se la hubiera querido arrancar de los brazos.

El juez pidió que revisaran el celular.

El secretario conectó el aparato a una pantalla pequeña del juzgado.

El primer video empezó.

Se veía una sala enorme, con pisos de mármol, lámparas elegantes y una mesa de centro donde nadie podía tocar nada.

Mateo estaba sentado en un sillón.

Sofía lloraba en una esquina.

Ricardo caminaba frente a ellos con una copa en la mano.