de oficinas de estilo brutalista. Ante el mundo exterior, proyectaba la imagen de un titán. Conducía un deportivo agresivo alquilado, vestía trajes italianos a medida que le costaban una fortuna y dominaba las salas de juntas con un barítono potente y teatral. Pero tras las pesadas puertas de roble de nuestra extensa y aséptica mansión suburbana, Isaac era un hombre sumido en un complejo de inferioridad maligno y descomunal, que dependía por completo de mi sumisión para sentirse poderoso.
Los artífices de su crueldad fueron sus padres,Arturo y Wendy