ansiedad o el impulso profundamente arraigado de refutar su lógica.
Hoy, al mirar el sobre, no es más que una pequeña molestia administrativa. Es correo basura.
Tengo el sobre sellado en la mano.
No siento una repentina y ardiente oleada de triunfo vengativo. No siento una persistente y oscura sombra de trauma, ni siquiera siento una pizca microscópica de compasión por el hombre destrozado que implora mi atención.
Siento un vacío absoluto, vasto y hermoso. El vínculo emocional que me unía a su toxicidad ha sido cortado por completo, como