En el funeral de mi hija de 6 años, escuché un susurro desde su ataúd blanco: —Mamá, no dejes que papá me vuelva a dormir. Levanté la tapa y la encontré viva, amarrada y con marcas de agujas en los brazos. Entonces mi suegra gritó: —¡Cierren ese ataúd! La cremación empieza en 20 minutos.

investigación reveló después que Sofía había pasado muchas noches encerrada en aquella habitación del sótano.

Teresa la llamaba el cuarto tranquilo.

Cada vez que Sofía pedía hablar conmigo, la amenazaban.

Si lloraba antes de una videollamada, Claudia le daba jarabe para dormir.

Cuando yo llegaba con una orden judicial, Julián salía a decirme que Sofía estaba enferma.

La terapeuta que había declarado ante el juez también fue detenida.

Había recibido depósitos de la empresa de Julián.

Los informes sobre mi supuesta inestabilidad emocional habían sido manipulados.

Testigos habían recibido dinero.