podría volver a controlar el dinero sin supervisión independiente.
Parte de los recursos quedó reservada para la terapia y educación de Sofía.
Otra parte financió un programa de apoyo jurídico y psicológico para niños atrapados en disputas familiares donde existieran denuncias de violencia o manipulación.
Una tarde de diciembre llevé a Sofía al Bosque Los Colomos.
Corrió entre los árboles.
Se ensució los tenis.
Pidió un chocolate caliente.
Se cayó.
Se levantó riéndose.
Yo la observaba desde una banca cuando mi padre se sentó junto a mí.
—Creí que el