Me equivocaba.
Porque mientras los paramédicos se la llevaban al hospital, la policía recibió autorización para registrar la casa de Julián.
Y detrás de una pared falsa del sótano encontraron una habitación cerrada desde afuera.
Dentro había una cama infantil.
Frascos del mismo sedante que tenía Sofía en la sangre.
Una cámara.
Pasaportes falsos.
Y una mochila escolar con el nombre de otra niña que llevaba 4 meses desaparecida.
Parte 2: Sofía pasó las siguientes horas en terapia intensiva.
Los análisis confirmaron que había recibido dosis repetidas de 2 sedantes