conservar sus recuerdos mientras aprendía a construir una vida diferente.
También comprendí que el legado de una persona no está únicamente en sus pertenencias. Está en las personas que tocó, en las enseñanzas que dejó y en las pequeñas costumbres que continúan viviendo en quienes lo conocieron.
Mi esposo ya no está sentado frente a mí en la mesa.
Pero aparece cuando alguno de nuestros hijos cuenta una de sus historias.
Aparece en una vieja fotografía.
Aparece en una expresión que alguien repite sin darse cuenta.
Y aparece, sobre todo,