ella tenía 3 meses.
–No quería quitarte nada.
Saqué del bolsillo la alerta de los 680,000 pesos.
La dejé sobre la cama.
No hizo falta decir otra palabra.
Esa noche dormí en casa de mis padres.
Bueno.
Dormí quizá 2 horas.
Renata se despertó 3 veces.
A las 4:10 de la madrugada, después de alimentarla, me senté junto a la ventana de mi antigua habitación y finalmente lloré.
No lloré porque quisiera regresar corriendo con Mauricio.
Lloré por el hombre que creí que era.
Por los desayunos.
Los