Mi esposo olvidó colgar la llamada y escuché algo que nunca debí oír. No lo enfrenté. Durante 6 días fingí que todo estaba bien. Pero en nuestra cena de aniversario, cuando saqué una carpeta negra, dejó de sonreír.

estoy cada 2 horas.

Me quedé mirando el biberón que sostenía.

Yo no lo llamaba cada 2 horas.

A veces ni siquiera hablábamos durante todo el día.

–Está bien.

Hubo unos segundos incómodos.

–Te quiero –dije.

Mauricio no respondió.

Después escuché movimiento y pensé que había terminado la llamada.

Dejé el teléfono sobre la barra.

Entonces vi que el contador seguía avanzando.

00:02.

00:03.

00:04.

Mauricio no había colgado.

Estiré la mano para cortar yo misma.

Y escuché a una mujer reír.

Me quedé inmóvil.

Al principio