la respuesta era sencilla.
A veces no cambiaba la decisión.
Pero ahora la pregunta existía.
Y eso hacía una diferencia.
Meses después, Javier volvió a encontrarse con Carmen.
Fue una visita breve.
Daniel había pasado a dejarle unas cosas antes de regresar al trabajo.
Carmen lo recibió sentada cerca de una ventana.
Javier llevaba una pequeña bolsa con los medicamentos que Daniel había olvidado recoger aquel día.
Carmen lo miró y sonrió.
—¿Todavía trabaja con mi hijo?
Javier asintió.
—Sí.
—Entonces hizo bien en detener el coche aquella noche.
Javier