salía a la luz, lo esperaban un juicio y una condena en prisión.
El coma se convirtió en su refugio perfecto. Mientras todos a su alrededor sentían lástima por él, firmaban documentos, pagaban tratamientos costosos y sostenían su cuidado día tras día, él simplemente esperaba. Esperaba que los plazos legales se cumplieran, que el expediente cayera en el olvido y que el mundo dejara de recordar aquel accidente que había destruido a toda una familia.
Aquella noche, escondida entre los arbustos, ella entendió que no solo había cuidado durante seis