El Niño Que Le Pidió Un Perro Al Hombre Más Temido Del Parque kara

no quiere comer.

Javier me contó que había dejado el cuenco lleno.

El perro entró en la habitación y fue directo a los pies de la cama.

Se tumbó allí

Quieto

Inmenso

Y empezó a quejarse bajito.

Un sonido fino, roto, casi humano.

Javier se puso al otro lado de la cama.

Cogió la mano de Mateo entre la suya.

Lloraba sin hacer ruido.

En un momento, mi hijo abrió los ojos.

Solo un instante

Me miró a mí.

Luego miró a Bruno.

Después a Javier

Sus labios se movieron