a la tumba de Mateo.
Bruno tumbado en la hierba, con el hocico entre las patas.
Pero hoy ya no son aquellos a los que la gente evitaba en el parque.
Javier y Bruno siguieron una formación seria para trabajar como equipo de terapia con animales.
Ahora visitan cada semana, de forma voluntaria, la planta infantil del hospital.
Bruno se tumba junto a las camas de los niños.
Javier lee cuentos, habla con los padres y hace sonreír a quien lleva días sin sonreír.
La gente ya no los mira