El Niño Que Le Pidió Un Perro Al Hombre Más Temido Del Parque kara

los días que quieras”.

A la mañana siguiente apareció la verdad en el hospital.

Yo pensaba que había sido una promesa hecha por emoción.

Pero a las nueve estaba allí, con Bruno y una carpeta llena de papeles.

Había pasado la noche informándose, reuniendo certificados y permisos para poder entrar sin causar problemas.

Al principio, el personal del hospital estaba tenso.

Un hombre enorme y tatuado, con un perro aún más enorme, en una planta tan delicada, impresionaba.

Lo entendía

A mí también me había pasado el día anterior.

Pero