La reclusa más temida de la prisión decidió humillar a la recién llegada, quitándole la comida delante de todas las internas kara

fuerza fuera de lo común. Se decía que un solo golpe suyo bastaba para dejar inconsciente a cualquiera.

Con el paso de los años había convertido la vida de muchas reclusas en un auténtico infierno.

Algunas lavaban su ropa.

Otras limpiaban su celda.

Muchas le entregaban parte de su comida.

Y no faltaban quienes hacían los trabajos más desagradables solo por miedo a decirle que no.

Quien se atrevía a desafiarla terminaba pagando un precio muy alto.

Vanessa disfrutaba humillando a las demás delante de toda la prisión y nunca