Mis padres me echaron de casa a los 16 años con una bolsa de basura y 2 muletas. 19 años después aparecieron exigiéndome 20 millones de pesos. —Tu hermana necesita que la salves. Los eché y contraté a un investigador. 3 días después dejó sobre mi escritorio la foto de una joven en silla de ruedas. —Su hermana no necesita ese dinero para pagar una deuda… sino para ocultar por qué ella ya no puede caminar.

con mi hermana.

—Pagaron para silenciar el caso —explicó el investigador.

Pero eso era apenas la primera capa.

Valeria estaba comprometida con Diego Santillán, heredero de uno de los grupos inmobiliarios más importantes del país.

Su padre, Octavio Santillán, era conocido por proteger ferozmente el apellido familiar y financiar una fundación dedicada a tratamientos médicos para niños.

Si Octavio descubría que su futura nuera había provocado un accidente mientras conducía alcoholizada y después había huido, la boda desaparecería junto con la vida de sociedad que Valeria había perseguido durante años.