Mis padres me echaron de casa a los 16 años con una bolsa de basura y 2 muletas. 19 años después aparecieron exigiéndome 20 millones de pesos. —Tu hermana necesita que la salves. Los eché y contraté a un investigador. 3 días después dejó sobre mi escritorio la foto de una joven en silla de ruedas. —Su hermana no necesita ese dinero para pagar una deuda… sino para ocultar por qué ella ya no puede caminar.

—Octavio, antes de firmar cualquier acuerdo necesito mostrarle un asunto relacionado con la fundación.

Valeria avanzó.

—Eso puede esperar.

Octavio la miró.

—¿Por qué estás tan nerviosa?

Le entregué la carpeta.

Valeria intentó arrebatársela.

Uno de los abogados se interpuso.

Octavio comenzó a leer.

Su expresión cambió lentamente.

—Aquí faltan 20 millones de pesos.

Valeria negó con la cabeza.

—Alguien utilizó mis contraseñas.

Diego tomó otra hoja.

—Valeria… ¿por qué aparece el nombre Camila Ortega en estos pagos?

Ella intentó quitarle el documento.

—No significa nada.

Mi madre intervino señalándome.