son decisiones.
Teresa bajó la mirada.
—Si hoy puedo decirte que no, no es porque sea cruel.
Señalé mi prótesis.
—Es porque aquella muchacha de 16 años sobrevivió a ustedes.
Mi madre salió sin responder.
No sentí alegría.
Sentí libertad.
Meses después creé de manera anónima un fondo para cubrir parte de la rehabilitación de Camila.
Casi 1 año más tarde recibí un video.
Aparecía sujetándose de unas barras paralelas.
Avanzó lentamente.
1 paso.
Después otro.
Al final miró a la cámara y sonrió.
Vi aquel video 3 veces.
Los