Mis padres me echaron de casa a los 16 años con una bolsa de basura y 2 muletas. 19 años después aparecieron exigiéndome 20 millones de pesos. —Tu hermana necesita que la salves. Los eché y contraté a un investigador. 3 días después dejó sobre mi escritorio la foto de una joven en silla de ruedas. —Su hermana no necesita ese dinero para pagar una deuda… sino para ocultar por qué ella ya no puede caminar.

domingos sigo visitando a mi tía Alicia.

Cocinamos, tomamos café y hablamos de cosas pequeñas.

Durante mucho tiempo creí que perder a mis padres significaba haber perdido una familia.

Estaba equivocada.

En mi escritorio todavía tengo una fotografía que Alicia tomó cuando yo tenía 17 años.

Estoy sentada en su porche.

A mi lado descansan aquellas viejas muletas de madera.

En la parte de atrás, mi tía escribió una frase:

Esta muchacha todavía no sabe hasta dónde va a llegar.

Ahora la fotografía está junto a los reconocimientos de mi