la mirada.
Miranda estaba llorando de rabia.
—Me dijiste que ella estaba obsesionada contigo.
La miré.
—No.
Después miré a Esteban.
—Él estaba obsesionado con controlar lo que no le pertenecía.
Gabriel habló con calma.
—Mi empresa no firmará el acuerdo regional con Mercado Robles.
Esteban palideció.
—Gabriel.
—Tampoco aprobaremos la refinanciación en las condiciones que solicitaste.
—¿Vas a hundirme por ella?
Gabriel negó.
—Yo no falsifiqué tus contratos.
Señaló los documentos.
—Yo no pedí tus préstamos.
Después señaló a Esteban.
—Y Natalia no es la causa de tus problemas.