—¿De verdad casi te casaste con ella? —se burló la esposa de mi ex frente a mi puesto de quesos. Entonces llegó una camioneta negra… y mi ex palideció al ver quién bajó.

puse la brújula sobre su palma.

—Antes regresaste a Tapalpa.

Lo miré.

—Ahora sé que regresaste a mi vida.

Primero lloramos.

Después nos reímos.

Y finalmente nos abrazamos en la misma cocina donde tantas veces pensé que mi vida se había vuelto demasiado pequeña.

No lo era.

Estaba llena de cosas que yo había decidido no abandonar.

Mi familia.

Mi tierra.

Mi trabajo.

Mi nombre.

Con el tiempo entendí que algunas personas intentarán hacerte creer que permanecer fiel a lo que amas es fracasar.

Que ganar más significa valer más.