—¿De verdad casi te casaste con ella? —se burló la esposa de mi ex frente a mi puesto de quesos. Entonces llegó una camioneta negra… y mi ex palideció al ver quién bajó.

Lo miré fijamente.

—¿Otra qué?

—Una inspección.

Raúl tragó saliva.

—Y dice que tú admitiste que hubo contaminación.

Mi primer impulso fue pensar que me estaba tendiendo una trampa.

Raúl trabajaba para Esteban desde hacía 11 años.

Podía entregarme un archivo ilegal.

Un virus.

Documentos robados.

Cualquier cosa que luego pudieran usar contra mí.

Intenté devolverle la memoria.

—No.

Él cerró mis dedos alrededor del dispositivo.

—Yo ayudé a crearla.

Me quedé inmóvil.

Raúl miró por encima de mi hombro.

Esteban venía hacia nosotros.

—Si decides no abrirla, lo entiendo.